De alguna manera, la gran mayoría de las personas tenemos claro que la planificación es una herramienta fundamental que aumenta considerablemente las probabilidades de éxito de cualquier objetivo que emprendamos. Una frase que solemos utilizar engloba de manera muy clara esta idea: “Nadie planea fracasar, fracasamos porque no planeamos”.
En contraste con esta noción sobre las virtudes de la planeación, es muy interesante lo que las estadísticas indican con respecto a la que, quizá, es la más importante de nuestras empresas: la planificación financiera.
La planificación financiera es una herramienta que consiste en la distribución organizada de los ingresos de una o varias personas, empresas, etc, con el objetivo de canalizarlos en las necesidades específicas de ellas, permitiendo alcanzar metas a corto, mediano y largo plazo.
Más allá de lo que pudiera pensarse, la planeación financiera está más relacionada con aspectos culturales y de idiosincrasia que con el nivel socioeconómico de las personas. Hemos encontrado clientes con un alto nivel de vida que no consiguen un grado de capitalización proporcional a su ingreso. En otras palabras, se trata de casos en los que prácticamente se consume todo sin destinar nada al ahorro. Probablemente, esto ocasionará a futuro una reducción en la calidad de vida o, con el afán de mantener el mismo nivel, la necesidad de continuar laborando hasta la vejez.
Por el contrario, el diseño de una estrategia financiera, así como su implementación y seguimiento con disciplina detectará y reducirá los excesos financieros desde el presente, permitiendo la construcción día con día de un futuro económico tranquilo y saludable.
En términos generales, la población mexicana da poca importancia a la planificación financiera. A largo plazo, esta omisión da como resultado escenarios muy preocupantes para aquellos que llegan a la madurez adulta. Como se puede ver a continuación, de acuerdo con cifras del INEGI el 79% de los mexicanos de 60 años o más necesita continuar trabajando hasta la imposibilidad y, cuando ya no pueden hacerlo, terminan volviéndose dependientes de sus familiares.

Para contrarrestar tales escenarios consideramos imperante comenzar a planificar nuestras finanzas.